Escribir

Lo humano y la letra

CUADERNO DE CAMPO

8/23/20261 min read

Lo humano se caracteriza no solo por la colaboración entre semejantes, sino también con otras personas ya desaparecidas o enteramente imaginarias. Una parte muy pequeña del conocimiento individual puede llamarse “propio”; casi todo, la lengua incluida, es un legado de gente que ya no existe pero que, en la mente, es un interlocutor constante en la larga conversación de la conciencia.

El tema y las acciones que constituyen este gran discurso, apuntan a generaciones futuras, a individuos hipotéticos que pueden, o no, llegar a existir - otra categoría de seres imaginarios. Esta voz multitudinaria no esta libre de contradicciones, paradojas, inexactitudes y huecos pero, aún con ello, es todo lo que tenemos.

Darle forma y memoria a la experiencia en palabras, imágenes o sonidos es un proceso complejo de escritura. Producir y comunicar eficazmente estas visiones es un acto exclusivamente humano. De la misma manera en que se perpetúan los genes mediante la reproducción biológica, gestar un discurso sensible e inteligente es trasmitir el pulso cultural de la especie a fin de perpetuarla espiritualmente.

Aunque estos ejercicios de redacción son en buena medida los que entretejen el hilo dorado de la civilización para proveer de coherencia a nuestros actos, resulta que la época actual se caracteriza por el paulatino abandono de la lectura en favor del “scroll” infinito en un mar de imágenes - las cuales se distinguen cada vez más por no tener un referente en el mundo natural, sino que se han convertido en un plano existencial en sí mismo.

Tal condición de la imagen como sustituto del razonamiento verbal, como si regresáramos a la prehistoria - sin escritura no hay historia - está produciendo cambios cognitivos en las generaciones más recientes, los hijos del algoritmo. Un caudal de imágenes inscritas fugazmente en pantallas de todos tamaños condicionan el modo de estar dentro del mundo civilizado.

La manera de tejer el hilo dorado ha cambiado para siempre. Quizás desde un punto de vista pesimista, el condicionamiento y adicción a los algoritmos para poder construir y comunicar la cultura se convierta en una forma de esclavitud para todos aquellos incapaces de leer y escribir sin la asistencia tecnológica; ha llegado la época de las suscripciones obligatorias a estos “servicios” digitales.

Escribir e inscribir, desde el punto de vista humano, para dar cuenta del mundo es crearlo.