¿Por qué escribir?

Lo humano y la escritura en la civilización.

CUADERNO DE CAMPO

8/23/20262 min read

Lo humano se caracteriza por la colaboración masiva no solo entre individuos, sino también con sus muertos en pro de las generaciones futuras. Una parte muy pequeña del conocimiento individual puede llamarse “propio”; casi todo, la lengua incluida, es un legado de gente que ya no existe pero que, en la mente, es un interlocutor en la larga conversación de la conciencia. El tema y las acciones que constituyen este gran discurso, apuntan a generaciones futuras, a individuos hipotéticos que pueden, o no, llegar a existir. Esta voz multitudinaria no esta libre de contradicciones, paradojas, inexactitudes y huecos pero, aún con ello, es todo lo que tenemos.

La ilusión llamada “inteligencia artificial” no es sino un eco organizado cuyas fuentes primigenias siempre serán humanas; no es más que un modelo de colaboración mediada por algoritmos reconfigurables. El actual “prompt” no es otra cosa que la antigua écfrasis griega con la que Homero delineó al mundo civilizado en la superficie del escudo de Aquiles.

Darle forma y memoria a la experiencia en palabras, imágenes o sonidos es un proceso complejo de escritura. Producir y comunicar eficazmente estas visiones es un acto profundamente humano. De la misma manera en que se perpetúan los genes mediante la reproducción biológica, gestar un discurso sensible e inteligente es trasmitir el pulso de la especie a fin de perpetuarla espiritualmente.

Aunque estos ejercicios de redacción son en buena medida los que entretejen el hilo dorado de la civilización para proveer de coherencia a nuestros actos, resulta que la época actual se caracteriza por el paulatino abandono de la lectura en favor del “scroll” infinito en un mar de imágenes - las cuales se caracterizan cada vez más por no tener un referente en el mundo natural, sino que se han convertido en un plano existencial en sí mismo.

Tal condición de la imagen como sustituto del razonamiento verbal, como si regresáramos a la prehistoria - sin escritura no hay historia - está produciendo cambios cognitivos en las generaciones más recientes, los hijos del algoritmo. Un caudal de imágenes inscritas fugazmente en pantallas de todos tamaños condicionan el modo de estar dentro del mundo civilizado. La manera de tejer el hilo dorado ha cambiado para siempre. Quizás desde un punto de vista pesimista, el condicionamiento y adicción a los algoritmos para poder construir y comunicar la cultura se convierta en una forma de esclavitud para todos aquellos incapaces de leer y escribir sin la asistencia tecnológica; ha llegado la época de las suscripciones obligatorias a estos “servicios” digitales.

Escribir e inscribir, desde el punto de vista humano, para dar cuenta del mundo es crearlo.